27 de septiembre de 2010


Estoy aquí.
No sabes cómo me fastidia no poder renovar esto tanto como antes, y poder contar absolutamente todo lo que se pasea por las 4 paredes de mi cabeza un día y el siguiente. Pero lo cierto es que no encuentro el momento.
Este fin de semana me he quedado en Pontevedra. Hay que empezar a quedarse alguno, porque todos no se puede ir a casa. Ha estado bien, se han quedado algunas personas y eso llega para divertirse cuando no hay que trabajar, porque por cierto, tengo que entregar un trabajo usando algún programa informático de fotografía, pero yo no se usar ninguno, así que podéis imaginaros el ritmo que llevo.

Por lo demás, las echo de menos. Claro que me hubiera gustado ir a casa, pero de vez en cuando, es lo que toca. Echo de menos a mucha gente y quiero hacer demasiados planes con ellos, sin embargo, me doy cuenta de que solo tengo dos días para verles y no da tiempo a nada. Supongo que será acostumbrarse, como todo, y al menos tengo la suerte, al revés de algunos compañeros de aquí, de poder ir a mi casa cada semana o cada dos.
Casi siempre pienso por las noches, eso es algo que me jode, pero es así. Pienso en lo que hago, y lo que no, me arrepiento de cosas, y me pregunto continuamente si estaré actuando como debería. Pienso en lo que se espera de mí, y por tanto, en no defraudar. Pero mi cabeza se satura y me autopresiono, así que lo estoy dejando. Hablando de dejar, estoy dejando otra cosa, los tacos. Desde que estoy aquí, mi vocabulario se ha visto fuertemente influenciado por unas palabras mal sonantes que dan lugar a que parezca una perfecta camionera, así que a partir de hoy y con ayuda de mi grupo de novatos, se acabaron las palabrotas, joder ya.

Y poco más. Ahora me voy a clase. Espero poder leer vuestros blogs, ponerme al día, y pasarme por aquí pronto.
Paz y amor.

18 de septiembre de 2010

Para quien le interese, sigo viva.
He vuelto a la patria porque es fin de semana y necesito mi ración de vida en Ferrol.
Pero tranquilos, me encanta Pontevedra. Vale, solo llevo una semana, pero he dicho que mola y si digo que mola, es que mola y no hay más que hablar.
Si te apetece te explico cómo funciona mi vida ahora, bueno, y si no te apetece lo siento, porque lo voy a contar igual, seamos sinceros.
De lunes a viernes vivo en una residencia de estudiantes, la cual mantendré en el anonimato por si eres un asesino en potencia. Allí somos unas 120 personas conviviendo día a día, repartidos en habitaciones dobles e individuales. De todos nosotros, unos 80 somos novatos, y el resto, veteranos. Estos últimos, sufrieron el año pasado las llamadas "novatadas" y este año, movidos por el rencor guardado durante un año, se dedican a hacerlas ellos, cómo es lógico. Un día salimos en pijama a correr por Pontevedra adelante, cantando el himno de la residencia hasta la 1 de la mañana, otro día hicimos bailes en grupos, con la vestimenta adecuada, y este jueves, primer "jueves universitario" o lo que es lo mismo, "día-para-salir.-de-noche-hasta-muy-tarde", tuvimos que llevar el traje de novato, que consiste en una bolsa de basura, un tanga en la cabeza y la L de novato. Fue genial. Es una excusa brillante para no tener que prepararse ni salir en tacones.

Al margen de las bromitas, los novatos nos hemos dividido ya en pequeños grupos de personas más afines, y he de decir que estoy muy contenta en el mío. La gente es muy natural y agradable, y entre todos hemos hecho que nos sintiéramos lo más parecido posible a estar en casa, en familia. Llegando al punto ya de intercambiar objetos varios o incluso habitaciones.
Lo cierto es que por el momento, todo va muy bien. Aunque lo que importa es que se mantenga.
Y ahora me toca disfrutar el finde, ver a mis amigas y dejar que mis padres recuperen mi tutela durante un par de días.

Paz y amor!

11 de septiembre de 2010

Un pequeño cambio.

Hoy es sábado todo el día, y en consecuencia, mañana será domingo. Pontevedra se convertirá en mi casa a partir de entonces. Quizá muchos esperaban de hoy una de esas entradas de hoy-es-el-último-día-de-mi-antigua-vida, o quizá una de mañana-es-el-primer-día-de-mi-nueva-vida, pero lo siento, me niego a pensar eso, y mucho menos a escribirlo.
Tampoco voy a decir que se acaba una etapa ni que empieza otra nueva, yo siempre he creído que las etapas en la vida se marcan solas y no hace falta ponerles fecha. Me niego a ni tan solo pensar por un momento que mi antigua vida se acaba. ¡No!. Mi antigua vida continúa, pero en otro sitio y de otra forma. Solamente quiero hacer de esto un paso más, aunque sea el paso más largo que haya dado hasta ahora.
Supongo que si esta entrada no pretende ser nada de lo anterior, te preguntarás que coño pretende esta entrada. Pues eso, tampoco lo sé. Creo que es el resultado de todas esas preguntas que una se hace durante todo el verano, todo el invierno y durante varios años, esperando a ver cómo será ese día en que haces una maleta para dejar tu casa, aunque sea de lunes a viernes.
Supongo que también es una manera de decir a todas las personas que hoy forman parte de mi vida que todo irá bien. No vamos a mentirnos y decir que todo seguirá igual, porque no es verdad, y lo sabemos, pero yo voy a intentar que todo siga lo más parecido posible. Unos aquí, otros allá, es cierto, pero seguramente, mucho más unidos.
Pero no quiero dar imagen de valiente, ni decir que esto no me asusta, porque no es verdad. Tengo miedo, cómo la que más. Tengo un miedo espantoso, pero sobre todo tengo una cosa clara, y es que tengo demasiado cariño a muchas personas, y he recibido tanto de ellas, cómo para perderlo. No es algo fácil de conseguir.
Así que mucha suerte a todos los que están sintiendo lo mismo, o algo parecido.
A los componentes de mi vida, a todos mis amigos, Sandra, Inés, Sandra B., Alberto, Antía... y sobre todo a vosotras cookies, esto sigue, y nosotros también.
Paz y amor!


8 de septiembre de 2010


Son las 12. Las estrellas abandonan su escondite diúrno para disfrutar del fresco de la noche y se alían con las farolas para iluminar los pasos hacia casa. El Sol ha viajado a Australia. Las nubes lloran ríos. Yo,
lágrimas.
Pagaría porque alguien pudiera guardar por mí amplios recuerdos de un momento tan corto.
Mientras tanto, las vocales se alían con las consonantes, formando palabras de valor incalculable que se entrelazan sin sentido alguno en este papel blanco.
Al frente, un paisaje fotográfico.
Lo miro, y entonces recuerdo...
Alguien me dijo que nada es un problema si tiene solución,
que todo es posible si hay quien lo entienda,
no obstante,
yo hace tiempo que no entiendo nada.
Lo cierto es que nadie habló de amor mientras besaba, pero todos besaban por amor.
Y lo que importa es que nadie es perfecto, y yo...
Yo soy un don nadie.

5 de septiembre de 2010


Me han echado de mi ordenador. Ahora tengo que dejarme los dedos para escribir en un ordenador minúsculo, pero que como es super cool, cómodo y fácil de transportar, no importa. Por si fuera poco, en una semana me echan también de mi casa, no a la fuerza claro(pero casi!).
He ido practicando, este fin de semana, lo he pasado fuera. Digo fuera, por decir algo, porque he estado en casa de mi amiga Lechu, que vive a 5 minutos y que me acoge siempre que se van sus padres. Han sido dos días de pizza y pasta con atún maravillosos, con una ducha de esas guays que tienen radio. Es una experiencia única ducharse con Alejandro Sanz. Pero lo mejor es lo de salir de noche. Los sábados son siempre sábados, pero a mi los viernes me matan. Da igual donde esté, que si es de noche y viernes, mis ojos tienden a cerrarse. Pero con la excusa de "Venga mamá, enrróllate tia, que es el último fin de semana de vacaciones antes de irme a estudiar lejos, muy lejos..", pues también se sale el viernes, que coño. Y nada, "jiji" "jaja", y nos lo pasamos divinamente. Lo del sábado ya es un clásico, pero de los que molan. Es cierto que éste ha estado movidito, pero eso ya son las circunstancias del momento.

Dios, aún encima no se cómo poner en silencio esta calculadora, o ordenador, o lo que sea, y no se dejan de oír ruiditos taladrantes cada vez que me habla alguien por el messenger. Empiezo a desesperarme.

Al margen de eso, me he dado cuenta de que las relaciones son un follón increíble, y que ver a una persona llorar por otra me deprime, sobre todo un sábado noche cuando se sabe de toda la vida que hay que reír y no llorar. Y más si la que sufre es una amiga. Así que he decidido que mi relación con Max, fuera la que fuera, debe terminar aquí o simplemente dejar de avanzar. Barcelona está muy lejos, y él perdió la oportunidad.

Y nada más, de momento, dejo de escribir, de pensar y de todo. Me voy a ver Aquí no hay quien viva, allí soy más feliz!
Paz y amor. ¡Ah! Y muchos quesos para todos.

3 de septiembre de 2010


En un país multicolor, hace hoy dieciocho años, nació una niña a la que decidieron llamar Alejandra.
Desde pequeña, destacó por su especial relación con los animales. Odiaba los bichos en general. Todos los bichos. Sin embargo, ocultaba en su interior una extraña relación con ellos. Su madre nos confesó años más tarde, que sus primeras palabras fueron : " El pollo! El pollo con una pata, el pollo con la otra pata...!" Acompañándolas de un baile que marcaría su vida. Desde ese día, era obvio que la pequeña Alejandra no era como el resto. Un día creyó convertirse en una gran paloma, y se comió todos los corroscos de los bocatas de sus amigas. Nadie podía creerlo. ¿Como alguien podía comer tantos corroscos? En su casa, nadie la comprendía. Sus padres creyeron que podía tratarse de un personaje de videojuego, así que la alimentaban a setas semana tras semana, con el fin de que creciese. Pero ese no era el problema.

Poco a poco, Alejandra fue creciendo, e intentó buscar en el mundo exterior, personas similares a ella que la comprendiesen, y aunque lo consiguió, no lo hizo del todo. Su vena extraña seguía viva en su interior, y la delataba en sus gustos musicales, siempre contrarios al mundo. Dos de sus amigas, relatan cómo hace un tiempo, Alejandra las secuestró y las llevó al concierto de un grupo al que ella llamaba "Vetusta Morla". Nunca más se supo de ellas.

Y con los años, la pequeña Alejandra, se hizo mayor. Aprendió a andar con tacones, y a combinarlos con el bolso, y desde hace un tiempo ofrece clases de inglés a niños desamparados.
Ya es una mujercita que toma café, pero tengo que decir, que siempre los toma conmigo, y eso se lo agradezco mucho.
Por suerte, yo encontré a Alejandra, antes de que se diera a la mala vida, y supe guiarla espiritualmente. Ella me enseñó su mundo, y es interesante no se crean. Yo ahora le pido que no me deje salir nunca de él.


Muchas felicidades petarda! Te quiero